Corinto: Arte Rupestre.

Viernes, 18 de Junio de 2010 / 09:28 h

Investigaciones en la €œGruta del Espíritu Santo € en Corinto (Parte 1)

 

 

Ramón D. Rivas

Un importante trabajo de investigación en el sitio arqueológico conocido como €œGruta del Espíritu Santo € viene realizando la Secretaría de Cultura de la Presidencia (SEC) con los arqueólogos, conservadores y antropólogos de la Coordinación de Arqueología, dependencia de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural. El proyecto se lleva a cabo gracias al apoyo del €œFondo del Embajador €, que ofrece la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica acreditada en nuestro país, consistente en 30 mil dólares. Los concursantes deben concursar año con año para obtenerlos. Los investigadores de la SEC estén trabajando desde noviembre del año pasado, y todo el proyecto termina en noviembre del presente.

Este acogedor lugar se encuentra localizado al extremo oriente del departamento de Morazén; concretamente al norte del municipio de Sociedad, a una altura de 820 m sobre el nivel del mar y precisamente en una empinada rocosa en el contorno noroeste de la ciudad de Corinto, que en los últimos años se ha convertido es un importante centro de comercio, comunicado por dos carreteras pavimentadas por varios frentes, que muy bien la unen con las ciudades de Cacaopera y San Francisco Gotera. Se trata de un lugar idílico entre montañas y serpenteado por caminos intercomunales que unen cantones, villas y pueblos de la zona, desde donde se puede apreciar el importante valle del río Sapo.

Me decían que, tradicionalmente, los miércoles y los domingos son días de mercado (aunque en la préctica parece ser solo estos últimos) en los que se dan cita comerciantes de los municipios aledaños y del vecino Honduras para comerciar aparejos como monturas y jarcia, sombreros de palma, productos lécteos como queso duro; pero sobre todo implementos para labrar la tierra: chuzos, cumas, machetes y azadones.

En otros tiempos los indígenas, tanto de Honduras como del lugar, intercambiaban productos para esos días de mercado, por ejemplo frutas, sobresaliendo las granadillas, también los marquesotes, alborotos y el ajonjolí y la manzanilla que llegaba desde Honduras. Las ventas de aves de corral abundaban así como las bestias. Se afirma que Corinto es el segundo centro comercial més importante después de San Francisco Gotera. Con un elegante y acogedor parque central, que sustituyó la característica plaza original, que durante la guerra sirvió para que los helicópteros del Ejército llevaran y recogieran tropas.

Se trata de un espacio público edificado en los últimos años y una iglesia en construcción, que en el conflicto fue quemada. La iglesia para su edificación recibe apoyo técnico de laces por medio de la Coordinación de Zonas y monumentos históricos. Por todos lados se observan edificios en construcción, y el lugar tiene la apariencia de un constante desarrollo. Naturalmente, los emigrantes que durante y después del conflicto armado se fueron, principalmente para los Estados Unidos, son muchos; y el municipio ahora se nutre de las remesas.

No debemos olvidar que Corinto y el departamento de Morazén fue un lugar duramente golpeado por la guerra. Los pobladores €”de acuerdo con Mariela Janeth Moncada, antropóloga que investiga el entorno humano en el marco del proyecto de investigación €” viven con un pie en el lugar y con otro en el exterior, principalmente en el gran país del Norte, por el proceso acelerado de migración que se dio durante y después de la guerra fratricida de los 80. Esta gente aún se debate con sus tradiciones entre el pasado y el presente; y al momento de la visita ya se habla de la celebración de sus fiestas patronales, que se celebrarén el 29 de junio, en honor a San Pablo.

Moncada ha podido registrar ya un buen número de referentes culturales en donde claramente se constata que los lugareños viven entre la nostalgia y la realidad actual. Lo que no es malo, pero sí es importante reforzar la identidad, tanto de los que se han ido como de los que se han quedado.

Estas grutas en estudio esconden un preciado tesoro, que se registra como monumento nacional desde 1972, año en que €”de acuerdo con don Argelio Álvarez Villegas, que trabaja en el sitio desde hace 16 años como responsable del lugar €” €œel lugar fue comprado por el Ministerio de Hacienda ese mismo año; y de inmediato se transfirió al Ministerio de Educación.

Don Rogelio afirmó €”con la seguridad que muestran sus palabras y como quien no se cansa de narrar historias del lugar €” que fue el coronel Arturo Armando Molina quien ordenó estas sabias diligencias.

Don Argelio y don Eutinio son los encargados de darle vida a este importante sitio arqueológico nacional. El parque arqueológico, que en su totalidad esta conformado por 27 manzanas, hoy esté bajo la custodia y protección de la SEC. El lugar es considerado, por científicos en la arqueología y otras éreas afines, como la principal muestra de arte gréfico rupestre existente en El Salvador. Según estudios realizados por el arqueólogo Wolfgang Haberland entre 1972 y 1977 en el entorno las evidencias pertenecen al período preclésico (1200 y 200 a.C.).

Pero los pictogramas impresos sobre las rocas tendrían un aproximado de unos 10 mil años de antigüedad. Es un abrigo rocoso que contiene pinturas rupestres. Cerca de la entrada se encuentran unos bloques rocosos, que posiblemente formaban parte del techo de la cueva, la cual fue, indudablemente, més grande en la antigüedad.

Es muy probable €”por lo que relatan los estudios previos €” que la €œGruta del Espíritu Santo € fue ocupada por pueblos durante el período prearcaico o paleoindio. Lo interesante del lugar es que se trata, sin duda alguna, del primero con evidencia humana en El Salvador. Estamos hablando de unos 13 mil años antes de Cristo. Por los estudios lingüísticos y la cerémica sabemos que fue ocupado por los lencas de la rama potón desde el preclésico medio hasta el posclésico, convirtiéndose en un sitio importante cultural y religiosamente. De esto dispongo de evidencias por mis amplios estudios con los lencas, que sería interesante abordarlo en un artículo académico.

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