Aprendizaje continuo

El ejercicio de la medicina obliga a los profesionales a un aprendizaje continuo para mantener al día los conocimientos y habilidades que le aseguren un nivel satisfactorio de desempeño clínico. El vertiginoso desarrollo científico y tecnológico en el terreno de las ciencias médicas conduce a una renovación constante de los conocimientos, de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos y de los protocolos de manejo de las enfermedades. Ello impone al médico una imperiosa necesidad de actualización permanente para sostener, a lo largo de su vida, una práctica profesional cualificada, con altos estándares de calidad. Dicho proceso de aprendizaje y desarrollo profesional continuo constituye además una obligación ética para cualquier médico, por su responsabilidad frente al paciente, la comunidad y la sociedad.
En este sentido, la formación médica continuada, de un modo autorregulado, cumple con el importante rol de garantizar el mantenimiento de la competencia clínica, es decir, de la calidad del ejercicio médico, evitando que la capacitación y el entrenamiento obtenido en las fases de pregrado y de postgrado inmediato, generalmente a través de sistemas de residencias médicas, se torne obsoleto e insuficiente para fundamentar y sostener un desempeño eficiente.
La recertificación de especialistas es a su vez un proceso de acreditación de la idoneidad profesional muy vinculado con el concepto de formación médica continuada o “long life education”. Aún cuando se lleva a cabo a través de un abanico de componentes o modalidades, toda recertificación tiene implícito el reconocimiento a la formación continua del especialista. Y al mismo tiempo, busca estimular este proceso de aprendizaje permanente y de autoexigencia del médico para mantener actualizados los conocimientos y habilidades propios de su disciplina.
Hay dos procedimientos o modelos básicos para lograr el objetivo citado de la formación médica continuada. El primero, es la enseñanza estructurada a través de actividades, presenciales o a distancia, organizadas por diversas entidades profesionales en las que participan los médicos con fines formativos. El segundo y más importante, responde al proceso de reflexión del médico respecto de la atención de sus pacientes y sus resultados, desencadenando actividades autorreguladas de aprendizaje, es decir, la formación adquirida de forma individual y personal mediante el estudio y la reflexión sobre su propia experiencia práctica frente a los pacientes.
Es importante señalar que, en las dos últimas décadas, el concepto de “autogestión del conocimiento” ha adquirido especial connotación en el terreno de la pedagogía y del proceso enseñanza-aprendizaje.
Los aportes de la psicología cognitiva y de las neurociencias referentes al aprendizaje significativo y a la organización de la estructura cognitiva vinculada a la práctica, ha conducido a que el paradigma del proceso de la educación se haya ido transformando, desde una perspectiva conductista basada en la transmisión de información (educación informativa) a un enfoque formativo individualizado, que apunta a un tipo de aprendizaje adaptado a las necesidades del propio individuo.

 

RIMA (Red Informatica de Medicina Avanzada )como herramienta de la formacion contina a traves del autoconocimiento, es auspiciada por OPS.

 

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